El acoso escolar engloba diferentes comportamientos violentos que se desarrollan entre pares fruto de la convivencia en el centro escolar y que tienen importantes repercusiones en la salud tanto física como mental. Normalmente, se considera víctima de acoso escolar o víctima de bullying cuando se sufre una conducta agresiva intencionada y repetida en el tiempo que ejercen compañeros de la comunidad escolar, y caracterizada por un desequilibrio de poder puesto que los acosados presentan una clara imposibilidad para defenderse. Las agresiones pueden ser de diferente naturaleza, las más comunes son: las físicas, incluyendo golpes, patadas y empujones; las verbales, mediante insultos, amenazas y manipulaciones; y las relacionales, manipulando las relaciones para ignorar a alguien o excluirlo. En los últimos años surge el cyberbullying, como otra fuente de acoso ligado al uso de las nuevas tecnologías, mediante el uso del móvil o internet. 1
El acoso es un problema preocupante, tiene un alcance internacional y está siendo ampliamente estudiado. La mayoría de las investigaciones se centran en el estudio de los factores que hacen que niños/as y adolescentes sean más vulnerables al acoso o qué tipo de entornos o comportamientos lo facilitan o lo agravan. También han sido objeto de interés las consecuencias a corto y largo plazo que tiene el hecho de ser intimidado sobre la salud física y mental. Sin embargo, son menos numerosos los estudios que se centran en los factores protectores como estrategia de promoción de la salud y prevención de víctimas de bullying. 1
Se tiende a pensar en el bullying como un problema relacionado con el proceso de interacción social en el que intervienen factores de protección que se conceptualizan como variables que pueden evitar o mitigar el impacto de la intimidación. Estos factores pueden ser:
Factores individuales 2
Los modelos individuales plantean que existirían características individuales asociadas al bullying (por ejemplo, niños/as que disfrutarían dominando a otros) y que incluso algunas de estas serían de carácter genético. Algunos niños/as serían más proclives a ser parte de dinámicas agresivas dado el carácter que han desarrollado. En este sentido, incluye también la dimensión afectiva de los niños/as y el impacto de esta en sus conductas.
Factores interpersonales y grupales 2
Desde este enfoque, la agresividad entre pares surgiría en relación a la necesidad de establecer jerarquías sociales, y asociada a la tensión entre ser aceptado por el grupo de pares y al mismo tiempo individualizarse. Estos procesos cobran centralidad cuando los niños empiezan a relacionarse con otros y a "afirmarse" o definirse en función de los otros.
Factores sociales y culturales 2
Desde esta perspectiva el bullying estaría asociado a la existencia de grupos con diferencias en términos de poder y estatus, principalmente basadas en antecedentes históricos y culturales (raza, género, nivel socioeconómico, minorías en general). Especialmente interesante aquí es la agresividad inter-género, respecto de la cual se especula que hombres han aprendido del contexto socio cultural a relacionarse con mujeres de una manera abusiva (lo que se ha conceptualizado como la construcción de una masculinidad hegemónica), tanto contra niñas como contra niños que no presentan las cualidades típicamente adscritas a dicha masculinidad.
El 'bullying' puede tener consecuencias desfavorables para la salud a largo plazo, así como las siguientes conductas de ansiedad y estado afectivo emocional:
• En algún momento llora y muestra dolor físico o psíquico.
• Tristeza, humor inestable y poco comunicativo.
• Irascibilidad, ataques de ira o rabia. Ira o rabia contenida.
• Somatizaciones diversas: dolores de cabeza, dolores de estómago, pérdida de apetito, insomnio, enuresis y descontrol de esfínteres, vómitos, tartamudeo, malestar generalizado.
• Finge dolencias para evitar determinadas situaciones y entornos.
• Nerviosismo, ansiedad, angustia, pesadillas.
• Conductas de infantilización y dependencia.
El acoso escolar al igual que otras formas de maltrato produce secuelas biológicas (expresión de genes) y psicológicas.
Los niños que sufren acoso pueden experimentar inflamación crónica sistémica que persiste hasta la edad adulta, mientras que los agresores pueden experimentar beneficios para su salud por aumentar su estatus social a través de la intimidación.
Las víctimas de acoso escolar, han sufrido un cierto impacto en el estado de salud en la edad adulta y muchas conductas antisociales y delictivas.
Aunque el acoso escolar es más común y se percibe como menos perjudicial que el abuso infantil o el maltrato, los resultados sugieren que la intimidación puede alterar los niveles de inflamación en la edad adulta, de forma similar a lo que se ve en otras formas de trauma infantil.
Es importante tener presente la consideración de que el bullying puede tener efectos también para "los espectadores", y estas pueden ser: miedo, sumisión, desensibilización, interiorización de conductas antisociales y delictivas para conseguir deseos, sentimientos de culpabilidad y persistencia de síntomas a largo plazo y en edad adulta. 2
Bibliografía: